08 octubre 2007

¡Café y cigarro, cigarro y café!

Millones de personas sufren de tabaquismo, que es considerado, por las autoridades sanitarias, un gran problema de salud. Se le llama así al consumo habitual del tabaco, en cualquiera de sus modalidades, ya sea fumado, inhalado o masticado.

Esta adicción es la principal causa de muerte evitable en el mundo y cobra la vida de casi cinco millones de personas al año. Es el único producto legal que causa la muerte de la mitad de sus consumidores habituales, y según estimados, para el año 2030 provocará el fallecimiento prematuro de diez millones de humanos.


Fumar tabaco no solo es un hábito, también drogadicción; cumple con todos los criterios que definen al consumo de una droga como tal: existencia de tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia en ausencia de esta y comportamiento compulsivo.

El máximo responsable de la dependencia es la nicotina, con un poder de adicción similar al de la heroína o cocaína. Las formas de dependencia que genera son: física, provocada directamente por la nicotina (responsable del síndrome de abstinencia); psicológica, el hábito de fumar se convierte en una compañía en todo tipo de situaciones: después de las comidas, con el café, al hablar por teléfono, entre otras, y parece imposible cambiar esta relación. Por último, es la dependencia social. Fumar es un acto social, se hace en grupos, en ciertas reuniones de ocio, tras cenas con los amigos y, sobre todo, es un hábito que distingue a grupos de adolescentes, dándoles un valor social de rebeldía y de madurez malentendidos.

Los fumadores no saben que la nicotina actúa tanto sobre la mente como en el cuerpo y el humo del tabaco contiene más de 4 000 compuestos químicos. Alrededor de 60 de esas sustancias han demostrado ser cancerígenas (por ejemplo, el alquitrán), y otras son tóxicas, como el monóxido de carbono.

Al fumar, la nicotina se distribuye con rapidez por el organismo y llega al cerebro aproximadamente a los siete segundos de ser inhalada. Produce placer, alegría y estado de alerta, similar a otras drogas. Como el efecto desaparece a los pocos minutos y provoca depresión, la persona desea continuar fumando para repetir los resultados placenteros. También es responsable del aumento en el estado de alerta, de la concentración y la memoria. Asimismo, disminuye el apetito.

Mientras más temprano se comienza a fumar, mayor es el riesgo de contraer cáncer. Esta adhesión es causa conocida o probable de más de 25 enfermedades y responsable del 30 por ciento de los fallecimientos por cánceres de pulmón, tráquea, bronquios, cavidad oral, esófago, páncreas y laringe, entre otras. Se asocia a muchos otros tipos de neoplasias, como las que afectan al cuello del útero o el riñón. Además, aumenta notablemente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y respiratorias como el enfisema, la bronquitis, el asma y la infertilidad.

Muchas personas, fuman en las colas o mientras ven el televisor en espacios cerrados. Estudios recientes han demostrado el riesgo del llamado fumador pasivo, que condicionan el cáncer de pulmón y otros desórdenes. Se ha comprobado que más de 3 000 muertes anuales se deben a este humo de segunda mano entre la población adulta no fumadora, y que compromete la salud de las vías respiratorias de cientos de miles de niños.

La exposición a elementos contaminantes es significativamente más elevada en espacios cerrados, lo cual es preocupante si se considera que las personas pasan el 90 por ciento de su tiempo en ambientes interiores y cerrados.

Los que fuman no sólo deterioran su salud, sino que afectan la de otras personas al exponerlos al humo del tabaco: los fumadores involuntarios o pasivos. Una persona expuesta durante una hora a la atmósfera contaminada tiene un riesgo similar a si hubiera fumado dos a tres cigarrillos. El feto de una gestante es un caso crítico de fumador pasivo.

Los efectos adversos del humo del tabaco en la salud, inciden especialmente en los niños, cuando sus padres o demás familiares que conviven en el hogar son fumadores, tienen un riesgo dos veces mayor a padecer enfermedades pulmonares crónicas (bronquitis, gripes, neumonías, asma). En los lactantes y menores de tres años, la exposición duplica la posibilidad. Diversas investigaciones han comprobado que la aspiración involuntaria por los pequeños, incrementa la gravedad en los casos de asma y la posibilidad del síndrome de muerte súbita.

Otros datos pueden llamarnos a reflexionar sobre el hábito de fumar, por ejemplo, un varón joven que fume tiene el doble de probabilidades de padecer impotencia sexual, mientras la calidad y cantidad de sus espermatozoides se reducen drásticamente. Si es mujer tiene un 40 por ciento menos de posibilidades de quedar embarazada, un riesgo tres veces mayor de sufrir menopausia precoz y un 25 más de perder a su bebé antes de la semana 24 de la gestación.

En mujeres embarazadas el hábito de fumar eleva el riesgo de un parto prematuro. El monóxido de carbono sustituye al oxígeno de la sangre, y como la nicotina traspasa con facilidad la barrera placentaria, esos dos factores combinados causan deficiente oxigenación al feto y alto riesgo de aborto espontáneo.

Como todas las drogas, el cigarro es posible dejarlo si usted esta convencido de ello. Hacerlo reporta enormes ventajas y rápidamente se ven los beneficios de esa acción. A los 20 minutos del último cigarrillo se restablece la presión arterial, el pulso y la temperatura de los pies y las manos. A las ocho horas se normaliza el monóxido de carbono y el oxígeno en sangre. A las 24 disminuye la probabilidad de ataque cardiaco. Y a las 72 los bronquios se relajan, se respira mejor y mejora la capacidad pulmonar.

Al año el riesgo de morir por enfermedad cardiaca disminuye a la mitad. Después de los cinco el peligro de morir por enfermedad cardiaca es igual al de los no fumadores. De continuar en el empeño, cuando llegue a los diez años sin fumar la posibilidad de morir por cáncer de pulmón es similar a los no fumadores. Las células precancerígenas son reemplazadas y disminuye la incidencia de otros cánceres.
Extracto del: El Habanero Digital

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